Por fin se estrenó IT: Chapter Two y las redes arden con comentarios provenientes de seguidores de Pennywise, amantes del cine terror, lectores de Stephen King y haters en general.

¿Por qué fascina tanto una película de terror que tiene como villano a un payaso? ¿no son los protagonistas de los circos y fiestas de cumpleaños?

Te invito a deshilachar los posibles secretos del éxito de la franquicia IT. Y para eso “desnudaremos” a la figura del payaso más famoso y taquillero de la industria del cine.

Punto de Partida

Es 1986, la mera época del cine suspenso, los slashers y el terror. En ese contexto se nos ocurre escribir una historia de ese estilo.

Ya se habló de extraterrestres cazadores de humanos, robots exterminadores, asesinos seriales, espantos, momias, en fin, hay tanto exhibiéndose por la tele que escribir algo parecido corre el riesgo de pasar sin pena ni gloria.

Pero qué tal si estamos en un restaurante de comida rápida, retrasan nuestra orden, discutimos con el encargado y mientras esperamos, la mascota del lugar hace presencia. Entonces, ¡ding! descubrimos que el payasito del lugar de la mala atención, podría ser el villano de nuestra historia.

Si mi nombre fuese Stephen King, probablemente fundiría dos o más historias para dar lugar a una nueva, pero… ¿Qué puedo agregarle?

Empecemos.

La Vieja Confiable: Teorías de Conspiración

Existen desde siempre y hoy día están por toda la internet. Hay videos, artículos, fotografías, locaciones y más, que explican conspiraciones de todo tipo. Desde que el hombre nunca pisó la luna, hasta que somos gobernados por seres extraterrestres.

Empezamos por aquí, porque cualquiera sea la supuesta raza que creó al ser humano, según estas teorías, todas se alimentan del miedo de los terrestres. Y Pennywise es un payaso que se alimenta del pánico de los niños.

¿Lo ves? Todo es más sencillo si lo que estás contando tiene algún tipo de soporte… Aunque ese soporte no sea comprobable.

De momento tenemos un payaso con un motivo para matar personas, ¿pero de qué se puede valer? Revisemos qué dice la psicología.

Consultar el Manual de las Fobias

Y ahí, casi al comenzar aparece la coulrofobia, que es nada más ni nada menos que el miedo a los payasos. En Tandas no dudamos que ya escuchaste o leíste al respecto, pero por si acaso, repasemos.

Hay personas que asisten a clínicas para tratar la manera en que la figura de un payaso los hace experimentar sensaciones negativas y desagradables que los conduce a sentir terror.

En palabras de a centavo: Unos temen a las arañas, algunos a las cucarachas, otros a las ratas y otros a los payasos. El pavor es tan real que tiemblan, se llenan de ansiedad, se les acelera el corazón, les cuesta respirar y entran en pánico. Sí señor, a la historia de terror le viene bien la mencionada patología.

Ya que nos afianzamos y la historia empieza a ser viable, retorzámosla un poco hasta…

“Voltear Al Payasito Interno”

Es decir, echémosle mano a la disonancia cognitiva. Imagino que arrugaste la cara. Te confieso que yo también la primera vez que lo escuché, es que los psicólogos salen con cada nombre.

De manera sencilla: Disonancia cognitiva es cuando tenemos dos pensamientos al mismo tiempo y están en conflicto, entonces se crea una tensión, una desarmonía interna del sistema de ideas.

Yo diría que es trastocar lo hermoso para que sintás algo horripilante al verlo y le tengás miedo. Por ejemplo:

Cuando ves un payasito, sonreís by default. Si no es eso, esperás ver niños felices alrededor, pero con Pennywise sucede lo contrario. Es un payasito, pero te sobresalta y se debe a que Stephen King comprende dos cosas sobre todas las demás: La industria del entretenimiento y el terror. De ahí que acostumbre mezclarlos indistintamente para lograr esos resultados de miedo.

Por eso, es habitual encontrar en sus relatos, cosas que comúnmente son divertidas, lindas y coloridas; como estresantes, horribles y oscuras. Como una mansión hermosa, pero llena de fantasmas; unos soldaditos de metal, con instintos asesinos; jóvenes que vuelven a la vida, pero son demonios; payasitos a lo Ronald McDonalds, que asesinan niños.

Listo, está quedando delicioso. Pero falta algo más a nuestra historia. Algo que nunca falla:

Meterle Realidad de la Fría

IT no es una historia plagada de elementos completamente random, es en realidad una crítica social y hasta política. El propio director Andy Muschietti establece correspondencias entre Pennywise y el presidente Donald Trump. Un tipo que desde su posición de poder, divide grupos hasta confrontarlos, porque sabe que así se debilitan y no pueden vencerlo. Es lo que sucede por momentos con Los Perdedores, en franca representación de las luchas sociales.

El relato también echa mano a dos realidades que diezman la sociedad contemporánea, pero que han sido problemas desde siempre: La violencia conyugal y el incesto. Es difícil no desarrollar empatía con los personajes mientras sufren por causas tan recientes y cercanas. Al final, caemos en la trampa y conectamos con la historia.

Y como en la vida real, al final, un grupo descubre que a través de la unión se puede vencer al villano, no sin antes dar la buena lucha.

Resultados Finales

Y bien, tenemos listos los ingredientes para desatar una pesadilla. Repasemos: Ponemos una idea nueva (en este caso basada en un payaso aterrador), porque a como dije antes, para el contexto de este artículo, estamos creando una historia en 1986. Y no, The Jocker es un sociópata, no un ser diabólico con poderes sobrenaturales; agregamos duda razonable a través de teorías de conspiración; salpimentamos con una patología de catálogo; espolvoreamos con divagaciones enfermizas y mezclamos con abundante realidad de la triste. ¡Y listo!

Falta algo más: Asumir el reto de competir contra uno mismo.

Sí, es la realidad de Muschietti, director de IT, la película de terror más taquillera de la historia del cine. Sabe que las expectativas puestas sobre esta “última parte” de la saga, pueden llegar a causar más terror que Pennywise. No podía darse el lujo de trastabillar. Y no lo hizo. Con IT: Chapter Two demostró que sabe cómo conseguir lo que siempre ha deseado Stephen King: Que sintamos miedo.